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Ayuno intermitente y mujer. Pros y contras en función de tu edad

Actualizado: 6 abr



En la actualidad es común haber escuchado hablar del famoso “ayuno intermitente” que tantos adeptos va ganando cada día, pero muchas veces falta información sobre si es lo más adecuado en función del estilo de vida, edad etc. de cada persona y en concreto, para la mujer.


Vamos a comenzar aclarando de manera resumida en qué consiste esta práctica, y es que el ayuno intermitente no es más que repartir las horas del día en dos franjas horarias, en las que en una se podrán realizar ingestas calóricas, es decir, que aporten energía al cuerpo, y en otras no, que será la fase de ayuno.


En función de la experiencia y objetivos a conseguir, la franja dedicada al ayuno será más o menos larga. Lo que se busca con esta fase de no ingesta de manera resumida, es que el cuerpo agote sus reservas rápidas, y empiece a tirar de grasas acumuladas, lo que conlleva, si se complementa con una buena alimentación, a la pérdida de porcentaje graso.


Basándonos en esta definición resumida, se entiende que el cuerpo pasa por un periodo de estrés en el que necesita combustible, y al tener los depósitos principales vacíos, pasa a los depósitos secundarios que serían las grasas. Y aquí es donde recalco de nuevo la palabra estrés, porque es a lo que se somete el cuerpo para conseguir el efecto deseado.


Pero, ¿qué ocurre si la mujer está en edad fértil? Numerosos estudios ya se centran en este aspecto, dado que, durante la edad fértil, el cuerpo, en preparación para el embarazo, tiende a acumular más grasa para poder alimentar al feto, y una vez en gestación, esa grasa es crucial para que todo se desarrolle con normalidad. Es por esto por lo que la realización del ayuno puede dificultar el quedarse embarazada ya que el cuerpo puede interpretar el ayuno y sus consiguientes efectos como un estado no seguro y sin reservas para alimentar al feto.


Resumiendo, durante la edad fértil, y si la idea es concebir a corto-medio plazo, lo ideal sería no realizar ayunos de más de 12 horas ni tampoco someterse a planes de dieta restrictivos que busquen una pérdida de porcentaje graso rápido y brusco.


Por otro lado, tenemos la cara B de la moneda que sería si la mujer está ya en esa etapa de la vida que es la menopausia. Durante esta etapa, la tasa metabólica disminuye, es decir, se quema menos por lo que la mujer es más propensa a acumular grasa, que ya no será necesaria para la gestación, por lo que, en este caso, el ayuno intermitente sería ideal para disminuir y controlar las ingestas diarias, y quemar así esa grasa acumulada.


No obstante, como con cualquier plan nutricional, lo ideal es ponerse en manos de especialistas que te asesoren adecuadamente en función de tus objetivos.

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